Mariko OiBBC News, Tokio Lunes, 1 de octubre de 2012FacebookTwitterCompartirEnvíe esta página por e-mailImprima esta nota Hosobuchi es una de las pocas fábricas en el mundo que crea bombillas especializadas para equipos médicos.El distrito de Arakawa, en el noreste de Tokio, estaba lleno de pequeñas fábricas. Hoy sólo quedan unas pocas.Hosobuchi Electric Lamp es una de las sobrevivientes. Sus trabajadores están especializados en fabricar todo tipo de bombillas para equipos médicos.Contenido relacionado¿Deben los ricos cargar con el peso de la crisis?La década perdida de Estados UnidosEl complicado panorama que enfrenta la tecnología japonesaLos pequeños focos de los oftalmoscopios y retinoscopios se hacen aquí. Es la única compañía que los fabrica en Japón y una de las únicas en el mundo.Pero pese a tener productos tan competitivos, las perspectivas de negocio de Hosobuchi no son halagüeñas."Desde el shock de Lehman (la quiebra del banco estadounidense Lehman Brothers), la demanda de nuestros productos ha caído y muchos negocios en nuestro barrio y en nuestra industria han fracasado", explicó el director de la compañía, Kenji Takahashi.Menos préstamosEn parte para ayudar a pequeños negocios como Hosobuchi, el Banco Central de Japón ha mantenido las tasas de interés bajas para tratar de reducir el coste de sus préstamos.Las tasas de interés de Japón han estado próximas al 0% desde mediados de los años 90, pero esa medida no ha ofrecido una cura milagrosa."No tenemos suficiente negocio o la necesidad de invertir para pedir el dinero prestado"Kenji Takahasi, director de Hosobuchi"Las tasas de interés bajas nos facilitan los préstamos, así que lo agradecemos", asegura Takahashi."Pero la verdad es que no tenemos suficiente negocio o la necesidad de invertir para pedir el dinero prestado", dice en una afirmación que encuentra eco en muchas compañías que no ven la necesidad de pedir préstamos."El tamaño de la deuda corporativa incrementó del 147% del Producto Interior Bruto (PIB) en 1990 al 125% de 2000," explicó Jesper Koll, director de investigación en Japón del banco estadounidense JP Morgan."En 2011, esa cifra había caído al 99% del PIB", recuerda.Más dolores de cabeza Los compradores de vivienda se beneficiaron de las bajas tasas de interés.Para el empresario Takahashi, la fortaleza del yen es el mayor dolor de cabeza de la compañía.Japón tuvo tasas de interés ultrabajas durante dos décadas para ayudar a los pequeños negocios."Desde 1998, cuando empezamos a vender nuestras bombillas al extranjero, el yen se ha fortalecido de 144 yenes por dólar estadounidense a 78 que es la tasa de cambio actual", apunta."Eso significa que el precio de nuestros productos se duplica para nuestros clientes extranjeros lo que, por supuesto, nos hace menos competitivos", lamenta Takahashi al explicar que el 75% de los beneficios de su compañía llegan de fuera de Japón.Pero con los tipos de interés cercanos a cero, no hay posibilidad de más recortes que ayuden a devaluar el yen aún más."Parece que, a excepción de Japón, el resto de gobiernos del mundo están implementando políticas de devaluación", opina.Compras de viviendaEntonces, ¿quién sale ganando con las tasas de interés bajas?Yoshifumi Tachibana es un ejemplo de las personas a las que beneficia esta medida. A sus 32 años, se acaba de comprar un apartamento por 60 millones de yenes (menos de $US800.000) en el centro de Tokio. A pesar de que los intereses están bajos, las compañías no están pidiendo dinero prestado."Me dijeron que si pagaba un 20% por adelantado conseguiría las mejores condiciones en la hipoteca, así que lo hice"."Definitivamente, las bajas tasas de interés fueron uno de los factores que me impulsaron a comprar mi primera casa. Pedí prestados 47 millones de yenes y me metí en una hipoteca de 35 años con una tasa de interés del 0.075%", explica.Pero pese a estas condiciones atractivas, el agente inmobiliario Hidetaka Miyazaki dice no haber visto un incremento en el número de compradores e inversores en los últimos 20 años, sobre todo en las afueras de las ciudades.Según Miyazaki, la cultura de los japoneses de no "arriesgarse con su dinero" no ayuda en este sentido y es que aún están recientes los recuerdos del sufrimiento de muchos propietarios a principios de 1980, cuando explotó la burbuja inmobiliaria en el país y los precios se desplomaron.Socialismo financieroLos préstamos en Japón aumentaron en la década de los 90, cuando Japón estaba bajando las tasas de interés para combatir la recesión económica, algo de lo que la gente se benefició al principio."Si se fija en las estadísticas, las deudas de las familias -que se extraen de la suma de las hipotecas, las deudas de las tarjetas de crédito y los préstamos de automóviles- aumentaron de un 66% del PIB de Japón en 1990 al 74% en 2000", explica Koll.Una cifra que bajó al 66% al final del año pasado, señala el directivo de JP Morgan, para quien el mayor beneficiario de las bajas tasas de interés es "el Ministerio de Finanzas y el gobierno".En ese sentido, apunta que los préstamos del sector público aumentaron del 59% del PIB en 1990 al 131% en 2000, mientras que al final del año pasado esa cifra estaba en un 226%.El tamaño de la deuda de Japón preocupa a los inversores y las agencias de calificación de riesgo internacionales han degradado su calidad crediticia.Entonces, ¿qué lecciones podemos sacar del caso de Japón?"Hablando claro, las tasas bajas promueven el socialismo financiero y ahuyentan a los inversores y la iniciativa privada"Jesper Koll, director de investigación de JP MorganPara Koll, las bajas tasas de interés no impulsan la demanda privada ni a los emprendedores pero permiten al gobierno tener un rol "cada vez mayor en la economía"."Hablando claro, las tasas bajas promueven el socialismo financiero y ahuyentan a los inversores y la iniciativa privada".Y estas son precisamente las cualidades de las que Estados Unidos y otras economías occidentales presumen. No en vano, en esos países la demanda de los consumidores ha sido uno de los principales motores del crecimiento económico.Desde el estallido de la crisis financiera, los bancos centrales de muchos países han bajado las tasas de interés para impulsar sus economías.Ateniéndose a la experiencia japonesa, podría ser peor el remedio que la enfermedad.
domingo, 25 de noviembre de 2012
CONTRALORÍA SOCIAL
¿Qué entendemos por Control?
Cuando hablamos de Control, estamos pensando en un proceso de seguimiento y evaluación de una determinada actividad, para garantizar que sea hecha en forma correcta.
Control, no es más que la actividad de monitorear los resultados de una acción y tomar medidas para hacer correcciones inmediatas y medidas preventivas para evitar eventos indeseables en el futuro.
¿Qué es la Contraloría Social?
Es un conjunto de acciones de control, vigilancia y evaluación que realizan los ciudadanos y ciudadanas, con el propósito de contribuir a que la gestión gubernamental y el manejo de los recursos públicos, se realicen en términos justos de transparencia, eficiencia, eficacia, y la favorable honradez. Así mismo, es un instrumento contra la Corrupción y el burocratismo.
¿Qué se logra con la Contraloría Social?
Que los vecinos y vecinas puedan evitar que las obras de la comunidad se hagan mal; que los recursos que recibe un Consejo Comunal para una determinada obra, no sean desviados para otros fines; que los materiales que se compren sean los más económicos pero con la calidad requerida; que la obra se ejecute hasta el final. La Contraloría Social, permite dar seguimiento a las actividades administrativas y de funcionamiento ordinario de la comunidad en su conjunto.
¿Qué es un Contralor Social?
Es aquel habitante de la comunidad organizada que colabora con carácter ad-honorem, en el control y vigilancia de las obras de infraestructura, proyectos y programas sociales, que ejecuta el gobierno nacional, estadal, distrital y municipal.
¿Qué se necesita para ser Contralor Social?
• Ser una persona de sólida solvencia moral y comunitaria• Tener la disposición y tiempo para ejercer el trabajo comunitario.• Espíritu de vigilancia: capacidad de observación y de atención a los pequeños detalles.• Conocimientos técnicos sobre la actividad que se va a controlar.
¿Cuáles son los principios del Contralor Social?
• Transparencia
• Eficiencia
• Imparcialidad
• Corresponsabilidad
• Honestidad
• Justicia
• Cooperación
• Solidaridad
• Organización
• Democracia
¿Cuáles son las funciones del Contralor Social?
* Controlar, vigilar y dar seguimiento a las actividades administrativas y de funcionamiento ordinario de la comunidad en su conjunto.* Ejercer la coordinación en materia de Contraloría Social comunitaria.* Ejercer el control social y vigilancia del proceso de consulta, planificación, desarrollo, ejecución y seguimiento de los planes y proyectos comunitarios.* Rendir cuenta pública de manera periódica.* Denunciar ante la Contraloría las actuaciones ilegales, mal uso, desvío o malversación de recursos en obras y programas sociales implementados por la administración activa.
¿Cuáles son los derechos del ciudadano común en el ejercicio del Control social?
* Conocer las políticas, proyectos, programas, contratos, recursos presupuestarios asignados, metas, procedimientos técnicos, administrativos y los cronogramas de ejecución de los planes a realizarse dentro de su comunidad.* Obtener información, asesoría, información y asistencia técnica de los Órganos de Control del Estado, para el ejercicio de sus funciones.* Conocer la lista de obras y acciones que se van a realizar en el Consejo Comunal durante el año: ¿Cuánto cuesta? ¿Quien la realizará? ¿sus características? ¿A quién va a beneficiar?* Supervisar que se ejecuten las obras o proyectos, aprobados en asambleas de ciudadanos y ciudadanas.* Solicitar los correctivos necesarios en los casos que ameriten.
Marco Jurídico de la Contraloría Social• Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.Artículos: 2,6,28,51,62,66, 70, 132, 141, 143, 158, 166, 168, 173 y 184.• Ley Orgánica de la Defensoría del Pueblo.Artículos: 2, 3 y 14.• Ley Orgánica de la Contraloría General de la República y del Sistema Nacional de Control Fiscal.Artículos: 1, 6, 24 y 25• Ley con Rango, Valor y Fuerza de Ley Orgánica de la Administración Pública.Artículos: 7, 9, 138, 141, y 142.• Ley Orgánica de Planificación.Artículos: 14, 25 y 59• Ley de los Consejos Locales de Planificación PúblicaArtículos: 2 y 6• Ley Contra la CorrupciónArtículos: 9, 10 y 12.• Ley de Simplificación de Trámites Administrativos.Artículos: 35 y 40• Ley Orgánica del Poder Público Municipal.Artículos: 253, 254 y 261• Ley de los Consejos Comunales.Artículos: 6, 11 y 23
martes, 18 de septiembre de 2012
domingo, 17 de junio de 2012
jueves, 10 de mayo de 2012
viernes, 27 de enero de 2012
. Ética y Política La filosofía de Tomás de Aquino
Ética y Política
También la teoría moral de santo Tomás está fundamentalmente basada en la ética aristotélica, a pesar de que algunos comentadores insisten en la dependencia agustiniana de la moral tomista. Parece obvio que, en la medida en que San Agustín es el inspirador de buena parte de la filosofía medieval ejerza cierta influencia, como se puede observar en la metafísica y la teología, en el pensamiento de santo Tomás; pero no hasta el punto de difuminar el eudemonismo aristotélico claramente presente en , e inspirador de, la ética tomista.
La Ética
1.
Siguiendo, pues, sus raíces aristotélicas Sto. Tomás está de acuerdo con Aristóteles en la concepción teleológica de la naturaleza y de la conducta del hombre: toda acción tiende hacia un fin, y el fin es el bien de una acción. Hay un fin último hacia el que tienden todas las acciones humanas, y ese fin es lo que Aristóteles llama la felicidad. Santo Tomás está de acuerdo en que la felicidad no puede consistir en la posesión de bienes materiales, pero a diferencia de Aristóteles, que identificaba la felicidad con la posesión del conocimiento de los objetos más elevados (con la teoría o contemplación), con la vida del filósofo, en definitiva , santo Tomás, en su continuo intento por la acercar aristotelismo y cristianismo, identifica la felicidad con la contemplación beatífica de Dios, con la vida del santo, de acuerdo con su concepción trascendente del ser humano.
2.
En efecto, la vida del hombre no se agota en esta tierra, por lo que la felicidad no puede ser algo que se consiga exclusivamente en el mundo terrenal; dado que el alma del hombre es inmortal el fin último de las acciones del hombre trasciende la vida terrestre y se dirige hacia la contemplación de la primera causa y principio del ser: Dios. Santo Tomás añadirá que esta contemplación no la puede alcanzar el hombre por sus propias fuerzas, dada la desproporción entre su naturaleza y la naturaleza divina, por lo que requiere, de alguna manera la ayuda de Dios, la gracia, en forma de iluminación especial que le permitirá al alma adquirir la necesaria capacidad para alcanzar la visión de Dios.
3.
La felicidad que el hombre puede alcanzar sobre la tierra, pues, es una felicidad incompleta para Sto. Tomás, que encuentra en el hombre el deseo mismo de contemplar a Dios, no simplemente como causa primera, sino tal como es Él en su esencia. No obstante, dado que es el hombre particular y concreto el que siente ese deseo, hemos de encontrar en él los elementos que hagan posible la consecución de ese fin. Santo Tomás distingue, al igual que Aristóteles, dos clases de virtudes: las morales y las intelectuales. Por virtud entiende también un hábito selectivo de la razón que se forma mediante la repetición de actos buenos y, al igual que para Aristóteles, la virtud consiste en en un término medio, de conformidad con la razón. A la razón le corresponde dirigir al hombre hacia su fin, y el fin del hombre ha de estar acorde con su naturaleza por lo que, al igual que ocurría con Aristóteles, la actividad propiamente moral recae sobre la deliberación, es decir, sobre el acto de la elección de la conducta.
4.
La misma razón que tiene que deliberar y elegir la conducta del hombre es ella, a su vez, parte de la naturaleza del hombre, por lo que ha de contener de alguna manera las orientaciones necesarias para que el hombre pueda elegir adecuadamente. Al reconocer el bien como el fin de la conducta del hombre la razón descubre su primer principio: se ha de hacer el bien y evitar el mal ("Bonum est faciendum et malum vitandum"). Este principio (sindéresis) tiene, en el ámbito de la razón práctica, el mismo valor que los primeros principios del conocimiento (identidad, no contradicción ) en el ámbito de la teórica. Al estar fundado en la misma naturaleza humana es la base de la ley moral natural, es decir, el fundamento último de toda conducta y, en la medida en que el hombre es un producto de la creación, esa ley moral natural está basada en la ley eterna divina. De la ley natural emanan las leyes humanas positivas, que sean aceptadas si no contradicen la ley natural y rechazadas o consideradas injustas si la contradicen. Pese a sus raíces aristotélicas vemos, pues, que Sto. Tomás ha conducido la moral al terreno teológico, al encontrar en la ley natural un fundamento trascendente en la ley eterna.
La política
1.
Respecto a la política santo Tomás se desmarca de la actitud adoptada por San Agustín al considerar la existencia de dos ciudades, la de Dios (Jerusalén) y la terrestre (Babilonia), identificadas, respectivamente, con la Iglesia y con el Estado pagano. La ciudad de Babilonia es considerada por San Agustín como el resultado de la corrupción del hombre por el pecado original; mientras que la ciudad de Jerusalén, la ciudad celestial representaría la comunidad cristiana que viviría de acuerdo con los principios de la Biblia y los evangelios. Las circunstancias sociales y la evolución de las formas de poder en el siglo XIII, especialmente los problemas derivados de la relación entre la Iglesia y el Estado, llevarán a Sto. Tomás a un planteamiento distinto, inspirado también en la Política aristotélica, aunque teniendo en cuenta las necesarias adaptaciones al cristianismo.
2.
Para Sto. Tomás la sociedad, siguiendo a Platón y a Aristóteles, es el estado natural de la vida del hombre. En cuanto tal, el hombre es por naturaleza un ser social nacido para vivir en comunidad con otros hombres; pero ya sabemos que Sto. Tomás asigna al hombre un fin trascendente, por lo que ha de reconocer un papel importante a la Iglesia en la organización de la vida del hombre. Del mismo modo que había distinguido entre la razón y la fe y, aun manteniendo su autonomía, concedía la primacía a la fe sobre la razón, por lo que respecta a la sociedad, aun aceptando la distinción y la independencia del Estado y la Iglesia, aquél ha de someterse a ésta, en virtud de ese fin trascendente del hombre. El Estado ha de procurar el bien común, para lo cual legislará de acuerdo con la ley natural. Las leyes contrarias a la ley natural no obligan en conciencia (por ejemplo, las contrarias al bien común, o las dictadas por egoísmo). Las leyes contrarias a la ley divina deben rechazarse y no es lícito obedecer las, marcándose claramente la dependencia de la legislación civil respecto a la legislación religiosa.
3.
Respecto a las mejores formas de gobierno, santo Tomás sigue a Aristóteles, distinguiendo tres formas buenas y tres formas malas de gobierno que son la degeneración de las anteriores. Aunque la monarquía parece proporcionar un mayor grado de unidad y de paz, Sto. Tomás tampoco descarta las otras formas de gobierno válidas, y no considera que ninguna de ellas sea especialmente deseable por Dios.
La valentía o ser valiente: valores éticos, morales y humanos
Valor y superación -
El valor no es una virtud innata. Tampoco se trata de una quimera al alcance de pocos. La valentía está en lo cotidiano; es una actitud ante la vida.
El valor no se restringe únicamente a los actos heroicos ni a superar terribles adversidades; se demuestra en la actividad diaria, en la actitud que se adopta ante los retos que se presentan cada día. Pero no hay que confundir valentía con temeridad. Y es que el valor no radica en la ausencia de miedo, sino en la capacidad de actuar a pesar de él. Cobarde y valiente, entonces, no se diferencian por su percepción del miedo, que es la misma, sino por la predisposición a enfrentarlo o a rehuirlo. Quevedo ilustra la diferencia entre cobardes y valientes con una frase llena de ingenio: “El valiente tiene miedo del contrario; el cobarde de su propio temor”.
Actitudes frente al miedo
En un escenario donde se ponen en juego sus recursos para enfrentarse a un peligro, el ser humano puede reaccionar de distintas maneras. Valor, miedo y supervivencia se mezclan en una lucha que determina cual es la esencia de cada individuo.
Los mecanismos del miedo pueden resumirse en la huida, el ataque, la inmovilidad y la sumisión. Tanto la huida como el ataque están relacionados con el instinto de supervivencia. Según sea la situación a la que se enfrente el individuo puede convenir una u otra. Inmovilidad y sumisión, por lo general, no se corresponden al mencionado instinto de supervivencia; lo habitual es que se relacionen con la incapacidad de hacer frente a ciertas situaciones que nos sobrepasan.
La valentía de vivir
La vida es riesgo, y vencer el miedo, más allá de la supervivencia, refuerza la autoestima y conforma una de las claves más fiables para alcanzar la felicidad. Vencer el miedo, sin embargo, no es lo mismo que ignorarlo. Es necesaria la suficiente asertividad para encontrar el equilibrio justo entre lo que nos advierte el miedo y lo que nos demanda el valor.
Como suele decirse, el destino reparte las cartas. Es la pericia de cada cual al jugarlas lo que determinará el éxito personal. La valentía de vivir tiene mucho que ver con la capacidad de superar las adversidades y no quedarse estancado en el victimismo.
Asertividad
La asertividad se encuentra justo en el término medio de dos extremos: la pasividad y la agresividad. En su relación con el valor, ser asertivo significa dar con el punto justo que permite resolver cualquier problema o conflicto del modo más razonable y efectivo para nuestros intereses.
Ser asertivo tiene que ver con la adquisición de las habilidades sociales, sobre todo durante la infancia, que nos van a permitir escoger la opción más adecuada en cada momento, a pesar del miedo. La asertividad, entonces, es aquello que nos dota de la libertad de elección más allá de adversidades y condicionantes que nos alejan del objetivo.
El valor
La ausencia de valor puede que no impida alcanzar el éxito, pero si se alcanza a pesar de carecer de él, muy probablemente sea efímero o, en todo caso, insustancial.
La pasividad sólo puede ser vencida con algo tan simple y complicado como empezar. El pensamiento es necesario, pero quedarse atrapado dándole vueltas y más vueltas, sopesando siempre la parte negativa, sólo lleva a la inmovilidad. La acción es el primer e ineludible paso hacía el éxito personal; el verdadero éxito.
A veces el problema consiste en marcarse metas inalcanzables. La valentía se adquiere a pequeños pasos, cumpliendo objetivos realizables. Séneca escribió muy acertadamente: “No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas”.
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